1: En una olla a fuego lento, coloca el papelón, el agua y el anís hasta que se convierta en melao. No debe quedar muy espeso o pegostoso.
2: Abre los croissants en 2 mitades y colócalas una al lado de la otra.
3: Aplana todos los croissants sobre una manta de silicona para que no se peguen.
4: Une todas las partes hasta lograr un rectángulo con todos los croissants aplanados.
5: Coloca una toalla húmeda con agua tibia (bien exprimida) encima del rectángulo y enrolla, déjalo 5 min.
6: Desenrolla y baña con el melao toda la superficie, espolvoreando con queso.
7: Enrolla nuevamente.
8: Corta el rollo en pequeñas rebanadas.
9: Coloca cada rebanada boca arriba sobre la manta de silicona, bañando con más melao y añadiendo más queso rallado si lo deseas.
10: Lleva la bandeja al horno a 180 grados C por 15 minutos.
11: Saca y disfruta.
12: Puedes acompañar con queso de mano.